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Estas aprovechando cada oportunidad para dejar una lección en tus hijos?

  • Foto del escritor: Pamela Ruíz
    Pamela Ruíz
  • 12 sept 2018
  • 3 Min. de lectura

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Al hablar de disciplina lo primero que viene a la mente, tal vez, es el recuerdo de las reprimendas que recibíamos cuando éramos niños. Pero la disciplina es mucho más que eso, es la oportunidad de adquirir nuevos conocimientos. Actualmente he escuchado a varias personas decir, que esa disciplina funciono de maravilla con ellos y que son adultos responsables y funcionales, no desestimo la decisión tomada en cuanto a que disciplina decide cada quien usar con sus hijos, Sin embargo, los niños son observadores y le tienen mejor estudiado a usted, que lo que usted le tiene a ellos, estudian a través de la observación y el ejemplo, saben perfectamente cuando está hablando en serio y cuando usted va a ceder. Todos hemos visto en algún centro comercial a más de un niño limpiando los pasillos con las rodillas y pegando chillidos porque se niegan a darle lo que él quiere. Cuando esto sucede se opta por gritar, luego puede seguir de una nalgada y después sigue la culpa porque se le pego al niño, lo cual puede resultar en una negociación que termine por darle lo que estaba pidiendo.

La palabra disciplina viene de discípulo, aprendiz, ósea recibir disciplina es la oportunidad de adquirir una nueva enseñanza que a futuro nos será de utilidad. Muchas veces creemos que una nalgada o un grito resolverán el problema, pero que enseñanza estamos dejando. Los niños escuchan y entienden, probablemente usted está subestimando esta capacidad. Primero debe conectarse con su hijo, entender los sentimientos por los que está pasando, enséñele a su hijo a identificar sus emociones y sentimientos, ayude a identificarlos. Pregúntele que es lo que está sintiendo y póngale un nombre a este, su hijo puede sentir confusión porque no sabe que es lo que está pasando con él y porque se siente así.

Después de identificar el sentimiento enséñele a autorregularse, volver a la calma, tal vez necesiten ambos salir del lugar donde se encuentren, realicen ejercicios de respiración, cuenten hasta 10 mientras los realizan, hay técnicas de relajación que serán de ayuda, es importante que lo haga junto a su hijo, haga contacto visual con él, ponerse a la altura de su hijo les conectara también, además para ese momento tal vez nosotros también necesitemos relajarnos.

Al lograr regresar a la calma explique a su hijo las razones por las cuales no puede acceder a su petición, si hay la posibilidad ofrézcale opciones o alternativas, de preferencia dos para que él se sienta incluido y no vuelva a la creencia que, no se le escucha porque es pequeño y a nadie le importa su opinión. Las opciones a ofrecer pueden ser actividades que al niño le agraden hacer junto a usted, a los niños les gusta pasar tiempo con usted sin necesidad de obtener cosas a cambio. Manténgase firme en sus decisiones y no prometa nada que no puede cumplir, recuerde que él está aprendiendo de su ejemplo. Si usted le grita para que deje de gritar manda mensajes confusos y perderá su objetivo.

Probablemente esto tome tiempo en poderlo perfeccionar, pero estará dejando importantes lecciones cada vez que su hijo cometa un error, esto lo dejara a usted exhausto pero estará ayudando al desarrollo del cerebro de su hijo, conectara la parte racional y emocional de este y con el tiempo se convertirá en un adulto preparado para la vida con un buen control de impulsos, lo cual proveerá una buena inteligencia emocional.

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Bibliografía


"La Inteligencia Emocional, Por qué es más importante que el cociente intelectual", Capitulo 12 El Crisol Familiar, Goleman Daniel, 1995, Ediciones B, S.A., 2009 Barcelona, España.


"The Connected Child: Bring Hope and Healing to Your Adoptive Family", Purvis Karyn B; Cross David R; Sunshine Wendy Lyons. 2007, McGraw Hill, United States of America.


 
 
 

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